Aumento de combustóleo en refinería de Cadereyta reabre debate por regulación ambiental en Nuevo León
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El crecimiento en la producción de combustóleo en la refinería de Petróleos Mexicanos (Pemex) ubicada en Cadereyta volvió a generar cuestionamientos de organizaciones ambientales y especialistas, quienes señalaron la falta de restricciones para el uso de este combustible en el área metropolitana de Monterrey. Las agrupaciones recordaron que desde hace varios años han solicitado acciones para disminuir las emisiones relacionadas con este energético.
Entre enero y mayo de 2026, la refinería destinó 22% de su producción total de petrolíferos al combustóleo, de acuerdo con un análisis del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire basado en información oficial de Pemex. El organismo indicó que se trata de la proporción más alta registrada para ese periodo desde 2004 y detalló que, con una producción promedio de 158 mil barriles diarios, aproximadamente 35 mil barriles por día correspondieron a combustóleo.
Las características del combustóleo mantienen la preocupación de especialistas debido a que se trata de un residuo del proceso de refinación con alto contenido de azufre. Su combustión genera dióxido de azufre (SO₂) y contribuye a la formación de partículas finas PM2.5, consideradas las más dañinas para la salud por su permanencia en el aire durante largos periodos y por su capacidad de ingresar al sistema respiratorio y al torrente sanguíneo. Estudios científicos han relacionado estas partículas con enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Selene Martínez, directora del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire, explicó que los registros históricos muestran una relación entre la actividad de la refinería de Cadereyta y las concentraciones de partículas finas detectadas en la zona metropolitana. Sin embargo, señaló que las condiciones meteorológicas también intervienen en el comportamiento de los niveles de contaminación.
"Cuando hacemos una correlación entre las concentraciones de PM2.5 y la producción total de la Refinería de Cadereyta a través de los años sí vemos una correlación. Lo que preocupa sería dónde se está utilizando ese combustóleo", indicó.
Sobre las causas del incremento, el consultor en ingeniería ambiental Leopoldo Ita Garay explicó que una mayor proporción de combustóleo puede estar relacionada con el procesamiento de crudos más pesados, debido a que estos contienen mayores concentraciones de azufre y generan más residuos durante la refinación.
El debate sobre este combustible en Nuevo León tiene antecedentes. En febrero de 2024, la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno de Nuevo León señaló públicamente que la refinería de Cadereyta utilizaba combustóleo para generar parte de la energía que requiere el complejo. La dependencia calificó esta situación como una "doble fuente de contaminación", al considerar las emisiones provenientes del proceso de refinación y las generadas por la combustión del combustible.
La Secretaría de Medio Ambiente estatal también señaló en ese momento que, a diferencia de la Zona Metropolitana del Valle de México, donde existen restricciones regulatorias para limitar el uso de combustibles con alto contenido de azufre, en Nuevo León no existe una medida equivalente para restringir el uso de combustóleo.
La exigencia de mayores controles también ha sido planteada por organizaciones civiles. En noviembre de 2025, el Consejo Cívico de Nuevo León y otras agrupaciones solicitaron actualizar la NOM-016-CRE para que la entidad reciba combustibles con menor contenido de azufre y deje de quedar excluida de estándares ambientales que ya aplican en otras regiones del país. Además, los organismos propusieron fortalecer las capacidades técnicas de la Comisión Ambiental Metropolitana para mejorar la vigilancia de las emisiones industriales.
A nivel nacional, la producción de combustóleo de Pemex también mostró un crecimiento en los últimos años. De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía (Sener), difundidos por diversos análisis especializados, pasó de alrededor de 150 mil barriles diarios en 2019 a más de 300 mil barriles diarios durante 2024. Este aumento coincidió con advertencias de especialistas sobre los efectos ambientales asociados a este residuo de refinación.
Aunque la Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León informó que algunos indicadores de calidad del aire mostraron mejoras durante 2026, especialistas señalaron que parte de este comportamiento puede estar relacionado con las lluvias registradas durante los últimos meses, debido a que favorecen la dispersión y el arrastre de contaminantes. Los reportes mensuales de la dependencia muestran que entre enero y abril continuaron los episodios de mala calidad del aire, principalmente por concentraciones elevadas de partículas PM10.
Ante este escenario, organizaciones ambientales reiteraron que la reducción de emisiones requiere establecer medidas regulatorias permanentes para controlar el uso de combustibles de alta emisión, además de reforzar la vigilancia sobre las fuentes industriales, en lugar de depender de condiciones meteorológicas favorables para mejorar la calidad del aire.

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