Derrame en el Golfo impacta operaciones portuarias y deja pérdidas en pesca
- 1 abr
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Un derrame de hidrocarburos en el Golfo de México colocó a las costas de Veracruz en una situación crítica desde inicios de marzo de 2026. La contaminación se extendió a playas y zonas marinas, con efectos directos en la pesca, el comercio y la operación del principal puerto del país.
Al 30 de marzo, el gobierno federal informó que más de 800 toneladas de residuos petroleros fueron retiradas en litorales de Veracruz, Tamaulipas y Tabasco. En estas acciones participan Petróleos Mexicanos (Pemex), la Secretaría de Marina y un grupo interinstitucional. Aun con estos trabajos, las afectaciones continúan en diversas zonas.
El Puerto de Veracruz, administrado por la Administración del Sistema Portuario Nacional Veracruz (ASIPONA), enfrenta complicaciones por la presencia de hidrocarburos en sus aguas. La movilidad de embarcaciones presenta demoras, lo que impacta el traslado de mercancías en un punto clave para el comercio nacional e internacional.
Desde el bulevar del puerto, la escena se repite: embarcaciones detenidas en espera de condiciones seguras para operar. Esta situación limita el flujo comercial y genera retrasos en la distribución de productos.
“Es increíble que la afectación ambiental también impacta a la población en general al no poder recibir la mercancía de primera necesidad que arriba al Puerto de Veracruz”, afirmó un agente aduanal que prefirió el anonimato.
En redes sociales, pescadores, ambientalistas y ciudadanos difundieron videos y mensajes de inconformidad en plataformas como X, Facebook y YouTube. Las publicaciones cuestionan la información oficial y señalan una posible minimización del desastre. Una usuaria escribió: “Las 'gotitas de chapopote' que dice la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle. Cuando en realidad el derrame petrolero en el Golfo de México ha dejado una grave crisis ambiental”.
El impacto alcanza al sector pesquero. El 16 de marzo, la gobernadora Rocío Nahle informó que cerca de 25 mil pescadores resultaron afectados, principalmente en la zona sur del estado.
Como respuesta, el gobierno federal anunció apoyos económicos. El 1 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó la entrega de 15 mil pesos a pescadores a través del programa Bienpesca, monto que se suma a los 12 mil pesos otorgados por el gobierno estatal.
“Estamos comprometidos con los pescadores, por eso hemos incrementado el apoyo para ayudarles a superar esta crisis”, señaló Sheinbaum en conferencia en Palacio Nacional.
En los mercados de Veracruz, la crisis se refleja en la baja de ventas de pescados y mariscos, justo en vísperas de la Semana Santa, una de las temporadas de mayor consumo. Comerciantes reportan menor afluencia ante la desconfianza en la calidad del producto y la reducción en la captura.
En localidades como Salinas, al suroeste del estado, pescadores suspendieron sus actividades para evitar daños en redes y embarcaciones por el contacto con hidrocarburos.
“Este año no va a haber celebración ni nada. Este año vamos a estar prácticamente sin nada”, expresó una pescadora, al referirse a la pérdida de la temporada de la “corrida de Cuaresma”.
Sin ingresos suficientes, algunos trabajadores del mar recurrieron a préstamos para sostener a sus familias, en un contexto que se agrava con la cercanía de una de las épocas de mayor demanda.
Organizaciones como Greenpeace cuestionaron la efectividad de las labores de limpieza. Aunque autoridades reportan atención en el 85% de las playas afectadas, habitantes sostienen que persisten zonas con contaminación visible.
El derrame afecta más de 630 kilómetros de litoral en Veracruz, Tabasco y Tamaulipas, con un desplazamiento que mantiene en riesgo a los ecosistemas marinos. Mientras tanto, el Puerto de Veracruz conserva su papel estratégico en la economía nacional, aunque enfrenta una recuperación que se perfila lenta.

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