Secretaría de Economía y ema refrendan compromiso con estándares ISO
- 18 feb
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La Secretaría de Economía (SE) y la Entidad Mexicana de Acreditación (ema) colocaron a las normas de la Organización Internacional de Normalización como pieza clave para la competitividad y la certeza en los intercambios comerciales. El posicionamiento surgió en un encuentro convocado por la ema y la Asociación Civil Mujeres del Sistema de Infraestructura de la Calidad (MUSICA).
Andrea Solano Rendón, titular de la Unidad de Normatividad, Competitividad y Competencia de la SE, afirmó que la infraestructura de la calidad sostiene la innovación y la protección de las personas consumidoras. Señaló que el Comité de Evaluación de la Conformidad (CASCO) establece criterios que respaldan certificación, inspección, verificación, ensayos y acreditación, con el propósito de asegurar estándares homogéneos.
“Desde la Secretaría de Economía se reconoce que la infraestructura de la calidad representa un pilar fundamental para impulsar la innovación, proteger a las personas consumidoras y consolidar mercados más confiables”, dijo. También destacó la contribución de las mujeres en la consolidación de este sistema técnico.
Por su parte, Cristina Draghici, directora de Evaluación de la Conformidad y Asuntos del Consumidor en ISO, explicó que el organismo integra a 175 entidades nacionales de normalización. Indicó que el compendio rebasa las 26 mil normas y que cada año se suman alrededor de mil 500 nuevas disposiciones en sectores como minería, salud y medio ambiente.
“El tiempo promedio de elaboración de una norma es de 2.5 años. La meta consiste en responder con oportunidad a cada sector: procesos más ágiles en tecnologías de la información y periodos más amplios en áreas como dispositivos médicos, donde el consenso exige mayor análisis. Estas normas respaldan la calidad, fortalecen la confianza, reducen riesgos y sirven como referencia para las autoridades regulatorias”, señaló.
Raúl Tornel y Cruz, presidente de la ema, sostuvo que los estándares internacionales permiten que “los productos que utilizamos, los servicios que recibimos y los procesos industriales y organizacionales en los que confiamos” cumplan criterios de seguridad, comparabilidad y sostenibilidad. Recordó que la normalización, la metrología, la evaluación de la conformidad y la acreditación conforman un sistema interdependiente que articula confianza pública y rigor técnico, en concordancia con los lineamientos que ISO emite desde su sede en Ginebra, Suiza.

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